Tu yo y ellas

Capítulo 18: Alex.

Si alguien me dice, hace dos meses, que mi vida se va a convertir en una versión surrealista de Sensación de vivir, me río en su cara. Sobre todo porque no me han dado a elegir papel y me he convertido, de la noche a la mañana, en la amiga de Brenda Walsh. ¿Y quién era la amiga de Brenda Walsh? ¡Exacto! Nadie se acuerda de esa mujer. Todos sin embargo nos acordamos de la pésima actuación de Tory Spelling, intentando darle vida a Donna Martin, sin demasiado éxito.

Lo peor de todo es que Donna no era amiga de Brenda. Por lo menos no una amiga de verdad. De esas que se ponen el pijama y ven películas contigo o llegan a tu casa y te abren la nevera sin preguntar. Una amiga de verdad no necesita pedirte permiso para hablar con tu madre o coger un refresco, porque a una amiga de verdad le trae sin cuidado ese tipo de formalismos. Ella llega y se acomoda mientras te quita helado y te dice verdades aplastantes con amor. Verdades que podrían desatar bofetadas enormes si vinieran de otras personas, o miradas fulminantes tipo Uma Thurman a Clótalo de California en Kill Bill. Tú a una amiga no le haces eso, entre otras cosas porque no se ha acostado con tu novio y ha masacrado a tus seres queridos el día de tu boda. Tú sin embargo a tu amiga, le pasas tu helado y le pones cara de amor mientras te suelta la mas dura de las verdades por estar ahí en pijama contigo, en el peor de tus momentos. Y hasta se lo agradeces. Porque así somos las amigas de verdad: incondicionales. De las que comparten: ropa, desgracias, dinero, penas, alegrías, sueños, miedos, fantasmas, frustraciones, música, vida, comida y amor. Todo esto sin dejar de mover la cabeza, enfadarte, acompañar y apoyar porque te hagan participe. Así es, tal como os lo cuento.

Donna Martin no era una buena amiga, era una rubia del montón con un novio guapo en un instituto americano. Como miles de rubias que ha habido y habrán en la historia de la televisión. No era especial. Ella era mas bien un personaje secundario en una serie de alta audiencia. Tal vez Donna podría haber sido mejor amiga si Tori Spelling no hubiera sido la hija del productor, o del director de la serie. Así el papel se lo hubieran ofrecido a otra actriz más competente. Pero bueno, no estábamos hablando de eso. Aunque tal vez deberíamos plantear el tema en serio, porque de verdad… ¿Quién diablos hace esos castings? ¿Quién contrata al responsable de los castings? ¡Peor! ¿Quién contrata al que contrata al responsable de los castings? Son demasiadas dudas las que me surgen con estas materias.

Entre todas estas incógnitas vitales me he sorprendido descubriendo que Brenda Walsh vive en mi casa, y además está enamorada. Sí señora, enamorada como en la vida pensé que podría ocurrir. Por eso Brenda se ha apoderado del cuerpo de Elena y la ha hecho desaparecer. Simplemente no está. La mujer racional, divertida e inteligente que solía vivir con nosotros se ha convertido en una adolescente desatada, que se pasea por casa con chupetones en el cuello, inseguridades, cambios de humor y frases tan cursis que podrían lobotomizar a cualquier ser humano nada más oírlas.

Menos mal que en esta montaña de inconsistencia vital está Luis. Si no fuera por él, no me quedaría nada de cordura. Es la única persona con la que se puede hablar, ver una película y disfrutar de una conversación. La alternativa sin embargo es Brenda. ¡Madre mía! Como me vuelva a hablar de Gabi en el desayuno me voy a pegar un tiro o voy a vomitar abiertamente en mi café. En modo niña del exorcista, sin pudor y con intención.

Esto que expreso como queja no lo digo porque Gabi me caiga mal. Todo lo contrario, yo adoro a Gabi. Ella ha conseguido lo que nadie más ha podido conseguir nunca, a humanizado a mi amiga. Elena ha pasado de ser un tronco de madera francesa a un chicle de fresa extensible. Me ha parecido apropiado elegir la madera francesa, como alusión a mi mejor amiga, porque me recuerda al roble que se utiliza en las barricas de vino. Concretamente a las que son pequeñas. Las de la primera fermentación. Esas donde el vino coge aroma y sabor en un primer contacto.

Bueno, pues eso. Han cambiado mi vino francés preferido por una goma rosa con sabor a fresa, que no para de hacer pompas de amor cada vez que respira. Un vino por un chicle adolescente…A mi no me pagan lo suficiente para aguantar esto. Esta claro que yo no soy Donna Martin en Sensación de Vivir. Yo soy más bien la amiga de la protagonista en modo auténtico. Soy Kristen Wiig en “La Boda de mi mejor amiga” o Ryan Gosling en “Crazy Stupid Love” o Meiko Akizuki en “Marmalade Boy”.

He tenido que hacer algo feo en otra vida. Eso, o a mí el karma me debe algo. Algo en forma de moreno barbudo gigante en la puerta del metro. Ya sabéis, algo parecido a Sam Heughan en Outlander. Por ese hombre estoy dispuesta a soportar cursilerías descomunales diariamente. Pero no. A mi la vida en este momento ha preferido darme a Brenda en vez de a Sam.

Podría ser peor. La vida podría haberme dado a Kelly Kapowsky y a Zack Morris. Vivir con ellos en mi casa diariamente y verlos magrearse en mi salón. Ahora que lo pienso me he debido de levantar un tanto nostálgica. ¿Soy yo o me ha dado fuerte con las series de los noventa? Solo me falta mencionar a Dawson y a Joey  en la ecuación, para tener a las tres parejas adolescentes más populares de esa década. Lo que me recuerda. ¿Habéis vuelto a ver un capítulo de esa serie? ¡Bueno! Para morirse de risa y no parar en un año. Lo que oís. Si sentamos en un sofá a Sócrates a Dawson y a Kant no sabríamos quien es el más intenso de los tres. ¿Quién contrata al guionista de esas series? No sé…tal vez sea yo que soy algo rara, pero si me pusiera a escribir sobre una serie de adolescentes, contrataría a Loulogio. Ese hombre ha escrito la mejor conversación que he oído jamás entre dos adolescentes, discutiendo sobre Dostoyevski. ¡Eso si que es mierda de la buena!

En fin…lo dicho. Alucinada estoy de tanto amor. Tanto que se respira en mi casa. Gabi prácticamente vive aquí los domingos. Se dedica a pasearse de puntillas de la cocina al cuarto de Elena. Como si Luís y yo no nos enterásemos. Hemos establecido un método eficaz, de inserción de cascos y miradas penetrantes, para escapar de ruidos que ningún ser humano quiere oír a menos que le inviten a participar en la fiesta. Francamente, yo no quiero participar en esa fiesta. Mucho menos deseo conocer la capacidad pulmonar de mi amiga y su novia. Es más, si tuviera que conocer la capacidad pulmonar de mi amiga y su novia, preferiría mil veces que fuera en un concierto Heavy o bajando la cuesta del Dragon Khan. ¡Pero así no, Elena! ¡Así no! Se supone que eres mi mejor amiga. Deja a mis oídos en paz. Deja a mis oídos tranquilos mientras yo me siento con Luis a ver películas en el salón. Deja a mis tímpanos tranquilos con sonidos que no quiero escuchar cuando ese hombre se sube esas gafas con el dedo índice. No por nada en especial . Tiene unas bonita gafas eso es cierto. Unas un tanto parecidas a las que lleva Peter Parker cuando no es Spiderman. ¡Joder! No tengo tanta confianza con él para escuchar sonidos que no quiero escuchar. Si tanto me quieres, como se que me quieres, insonoriza tu cuarto o avísame con antelación para que pueda irme a pasear por el retiro sin traumatizarme.

Así que sí, Elena está a por uvas. Está tan metida en su propia atmosfera que se está alejando diariamente de la absoluta realidad. Va a trabajar como una autómata y vuelve a casa con el teléfono en la oreja como si no existiese otra cosa que Gabi y su mundo. Tanto es así que casi no participa en las conversaciones de chat con nosotras. Ella se piensa que sí, porque la conozco lo suficientemente bien como para saber que su poder de desrealización puede ser inmenso, pero no se entera de la misa la mitad. Se nota a leguas que no lee la mitad de los mensajes que escribimos, porque suele contarnos lo que le da la gana sin venir a cuento. No tiene ni la mínima intención de averiguar si alguien ha hablado sobre un tema escabroso. Como el otro día. Paula salió tarde de clase, estaba triste y cansada. El idioma se le está haciendo un poco cuesta arriba, puesto que aunque lo habla correctamente, a veces tiene problemas para comunicarse del todo con los pacientes en las prácticas. Además de eso, echa de mucho de menos a Lucía y se nota por la cosas que cuenta y no cuenta, que está un poco perdida en Londres. Llevo semanas pensando en comprarme un billete para ir a verla un fin de semana de sorpresa. Quiero que me lleve a ver museos, que comamos y nos riamos. Ver donde vive, que come, como es su cuarto, como son sus amigos, como es su mundo. Como está ahí y que siente o piensa. No sé, lo normal. Antes vivía con ella y hablábamos de todo diariamente y ahora ni si quiera sé si ella tiene una habitación cálida con fotos nuestras empapelando las paredes. Aunque ella me las enseña cada vez que hablamos por Internet y se ríe de mi porque me preocupo demasiado por estas cosas. Pero es que es importante. Una casa es una casa porque te sientas tú en ella. No porque estés cerca o lejos como nos enseño Coco en Barrio Sésamo. Yo quiero que mi amiga esté bien. Y no la siento bien. La siento triste. La siento lejos. La siento diferente y me preocupo. Me alarmo con la idea de que está a medias y se lo intentó contar a Elena, pero ella no acaba de escucharme del todo. Eso o no quiere escucharlo porque ahora mismo está demasiado distraída practicando sonidos armónicos en su cuarto. Tengo que comprarme unos tapones para los oídos, es oficial.

El caso es que, aquel día en el chat del grupo, estábamos Sofía y yo intentando animar a Paula recordándole que en menos de una semana se acercan las navidades y que vamos a estar todas juntas otra vez, cuando Elena entro en el chat gritando sobre sus inminentes vacaciones y mandándonos un par de fotos de Gabi. Fue como un elefante en una cacharrería: entro, soltó lo que estaba en su cabeza, hizo un montón de ruido, nos dejó a todas alucinando y se marchó como si no hubiera pasado nada. Como siga así pienso hacerle una intervención tipo How I met your mother. Sobre todo porque me muero de ganas de hacer una pancarta gigante, invitar a un montón de gente en casa y hacer una ronda de quejas. Sí hace falta pienso llamar a Paula por Skype para que se queje y proteste como el resto de nosotras. Tal vez así se caiga del árbol y se de cuenta de todo lo que se está perdiendo.

Creo de verdad que ni si quiera se acuerda que Paula viene a Madrid en unos días. Porque se que Gabi es una buena persona y doy por hecho que a Elena esta fase se le va a pasar, sino hace tiempo que le habría hecho esa intervención. No puede ser que esté tan metida en su mundo que descuide todo lo demás. Me enajena y me crispa. Es que ni si quiera está aquí para ver series en el salón conmigo y por ahí no paso. Como me vuelva a decir que no quiere ver Faking it conmigo, gritaré. ¡Peor! Le grabaré un recopilatorio de Tori Spelling en Sensación de Vivir, la ataré a una silla y le obligaré a verlo durante horas.

En fin…que las cosas son así y que yo echo de menos a Elena. Que Brenda tiene su gracia pero no es Elena. Y que si nos pusiéramos puristas y fuéramos sinceros todos deberíamos querer más a las Donnas, Toris y Meikos del mundo. Sin ellas nuestra vida no sería tan interesante ¿Quién iba si no, a aguantar todo nuestro melodrama habitual?

 

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10 comentarios en “Capítulo 18: Alex.

  1. No solo nos traes buenos recuerdos de aquellos años que con ganas esperábamos los nuevos capítulos de Sensación de vivir que sino un poco más de Elena y su amor ajajaj. a por el siguiente

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  2. Por suerte no fui fan de Sensación de vivir y me ahorré a Tori Spelling juju

    Pobre Alex que ha de aguantar la nube amorosa que ronda por su piso..

    Pero en defensa de Elena diré que estoy igual que ella y sé que todo lo que no sea Ella pasa a una segunda división.

    Sólo necesitará un pequeño toque para ponerse las pilas de nuevo con las amistades 😊

    Le gusta a 1 persona

  3. Me encantó el capítulo.
    Me hizo recordar las veces que he estado en el lugar de Elena y otras tantas en el de Alex, aquí entre nos prefiero el lugar de Elena, pero ambos se agradecen cuando la amistad es fuerte.

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